lunedì 6 febbraio 2012

Conciliar trabajo, familia y varicela


He estado un poco ausente porque la semana pasada hemos tenido que combinarnos, turnarnos y hacer logaritmos, cábalas y etc para poder conciliar nuestro trabajo con nuestra responsabilidad familiar: cuidar de nuestra peque.
Tenemos la suerte de poder estar con Ambra cuando está enferma, y nos damos cuenta que es un privilegio asistirla, ya que a muchas familias les representa un problema por las "condiciones" de trabajo. A pesar, de nuestra flexibilidad en los horarios de trabajo hay citas, compromisos que no se pueden posponer o anular, simplemente hay que estar allí. Esta semana ha sido complicado para mí estar presente más de lo imprescindible, no podía faltar a un claustro ni tampoco a exámenes, ni menos a una clase que ya había suspendido. Gracias a la buena voluntad de Valerio y su buen sentido como padre, pude cumplir con mi trabajo sin que me pesara.
Creo que esto es importante para "conciliar" bien cada una de nuestras responsabilidades hay que ser consciente de que hay una paridad de oportunidades dentro de la pareja, es decir, no hay una jerarquía de prioridades, sino que mi trabajo es tan importante como el suyo, mi rol de madre es tan importante como el rol de padre. Yo soy una parte dentro de este núcleo familiar pero no su epicentro, la colaboración de los 2 para mantener un buen equilibrio es fundamental.
Muchas veces me ha sorprendido oír a mis amigas decir frases como "pues Pedrito nunca se ha quedado con el niño enfermo" o "es que su trabajo es diferente" " es que llega muy cansado"...
Mi parte egoísta me dice "pero yo también llego cansada, mi trabajo también es importante, y yo he aprendido a tomarle la fiebre solita". A veces somos nosotras las madres que no dejamos espacio a nuestros compañeros para que ellos experimenten sus propias experiencias como padres.
Cuando Ambra tenía 2 o 3 meses le dieron los cólicos, gases típicos de esa edad, pues nosotros padres recién nacidos, no sabíamos qué era lo que le pasaba. Valerio me miró con sus ojos desorbitados y me preguntó "¿Qué le pasa?" y yo tan espontánea y sincera le dije "No estoy licenciada en "ser madre", no lo sé".
Quizás tendríamos que ser más honestas con nosotras mismas y admitir que a veces no somos súper woman, ni tenemos poderes mágicos, ni hemos dado a luz a nuestros hijos/as con las instrucciones, y que en esta experiencia somos tan novatas como nuestros compañeros.
Conciliar familia y trabajo solo depende de cuánto espacio dejemos a que los demás a que nos ayuden, a que nos den el cambio.
Evidentemente, también contamos con la ayuda de la "nonna" y de mis padres que gracias a skype le han contado cuentos, han bailado con ella mientras yo acababa de hacer la cena o simplemente estaba ordenando la habitación.
Moraleja de hoy: Madre solo hay una, pero los padres también existen.

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