domenica 26 febbraio 2012

27,28, 29...

Nos quedan 3 días para el apagón de la televisión por cable o satélite. Nuestra desintoxicación va bien, Ambra ya no pide que le pongamos "su tele" la cual son sus dibujos.

Por mi parte he ido reduciendo mis otras de televisión progresivamente y de forma natural ya que no me ofrece nada de interesante se me ha hecho fácil, solo era para rellenar el tiempo muerto. El momento que la veía con un poco más de interés era el "telenoticias", pero ahora con streaming lo puedo hacer en cualquier momento.
Los beneficios:

  1. leo más periódicos por lo que estoy mejor informada o por lo menos puedo profundizar mejor en los temas que me interesan
  2. escucho más la radio
  3. escribo más
  4. pienso más
  5. aprovecho mejor mi tiempo, incluso para el merecido descanso.

Inconvenientes:
  1. berriches de mi peque, pero con paciencia se supera todo.

Moraleja: 5-0, gana el equipo de "los beneficios" que juega en casa ;)

lunedì 13 febbraio 2012

Cuenta atrás

para el apagón televisivo. Antes de Navidad decidimos anular nuestra inscripción a sky porque Ambra no hacía caso a nuestros límites, siempre los ha intentado superar con "uno más" o "5 minutos más" "te prometo que este es el último", con las consecutivos lloros y berrinches.
Faltan 10 días y estamos desintoxicando a Ambra.

Contribuyó a esta decisión la excesiva publicidad que ponen en esas fiestas. Entonces, evaluamos, sopesamos las cosas: a favor y en contra. La verdad que con los tiempos que corren, de crisis, hay que dejar a parte los gastos inútiles, y éste se ha convertido en un gasto inútil para el bienestar de nuestra familia. No nos aporta nada enriquecedor, al contrario, son discusiones y fomenta la abulia.
Estamos de acuerdo en que la televisión puede ayudar a: fomentar la concentración y memorización (siguiendo una historia con su inicio, desarrollo y desenlace). No podemos negar la importancia de las Tic en nuestra sociedad. Pero todo esto con la programación que ofrecen los canales televisivos se pierde si analizamos:

la cantidad de publicidad, la violencia implícita, los roles de los personajes (buenos, malos, femeninos y masculinos), creo que es mejor optar por el apagón y recurrir a los DVD, porque el canal audiovisual es imprescindible para que su desarrollo cognitivo sea completo. La diferencia entre televisión y DVD es obvia: yo como padre/madre elijo lo que va a ver mi hija y cuánto tiempo estará enfrente del televisor. Puede parecer marcar la figura autoritaria del padre/madre, pero yo me pregunto:

si no marco quién soy, es decir, la persona que pone los límites y reglas en su educación, soy yo quien ha decidido (junto a mi pareja) formar una familia, y pretendo que crezca de la mejor manera posible, ¿quién será si no el qué ponga estas reglas, estos límites?¿sky? no, gracias, porque a ellos no les importa para nada la "buena educación de nuestros hijos/as".

Moraleja: mejor apagar que engancharse a la tele

lunedì 6 febbraio 2012

Conciliar trabajo, familia y varicela


He estado un poco ausente porque la semana pasada hemos tenido que combinarnos, turnarnos y hacer logaritmos, cábalas y etc para poder conciliar nuestro trabajo con nuestra responsabilidad familiar: cuidar de nuestra peque.
Tenemos la suerte de poder estar con Ambra cuando está enferma, y nos damos cuenta que es un privilegio asistirla, ya que a muchas familias les representa un problema por las "condiciones" de trabajo. A pesar, de nuestra flexibilidad en los horarios de trabajo hay citas, compromisos que no se pueden posponer o anular, simplemente hay que estar allí. Esta semana ha sido complicado para mí estar presente más de lo imprescindible, no podía faltar a un claustro ni tampoco a exámenes, ni menos a una clase que ya había suspendido. Gracias a la buena voluntad de Valerio y su buen sentido como padre, pude cumplir con mi trabajo sin que me pesara.
Creo que esto es importante para "conciliar" bien cada una de nuestras responsabilidades hay que ser consciente de que hay una paridad de oportunidades dentro de la pareja, es decir, no hay una jerarquía de prioridades, sino que mi trabajo es tan importante como el suyo, mi rol de madre es tan importante como el rol de padre. Yo soy una parte dentro de este núcleo familiar pero no su epicentro, la colaboración de los 2 para mantener un buen equilibrio es fundamental.
Muchas veces me ha sorprendido oír a mis amigas decir frases como "pues Pedrito nunca se ha quedado con el niño enfermo" o "es que su trabajo es diferente" " es que llega muy cansado"...
Mi parte egoísta me dice "pero yo también llego cansada, mi trabajo también es importante, y yo he aprendido a tomarle la fiebre solita". A veces somos nosotras las madres que no dejamos espacio a nuestros compañeros para que ellos experimenten sus propias experiencias como padres.
Cuando Ambra tenía 2 o 3 meses le dieron los cólicos, gases típicos de esa edad, pues nosotros padres recién nacidos, no sabíamos qué era lo que le pasaba. Valerio me miró con sus ojos desorbitados y me preguntó "¿Qué le pasa?" y yo tan espontánea y sincera le dije "No estoy licenciada en "ser madre", no lo sé".
Quizás tendríamos que ser más honestas con nosotras mismas y admitir que a veces no somos súper woman, ni tenemos poderes mágicos, ni hemos dado a luz a nuestros hijos/as con las instrucciones, y que en esta experiencia somos tan novatas como nuestros compañeros.
Conciliar familia y trabajo solo depende de cuánto espacio dejemos a que los demás a que nos ayuden, a que nos den el cambio.
Evidentemente, también contamos con la ayuda de la "nonna" y de mis padres que gracias a skype le han contado cuentos, han bailado con ella mientras yo acababa de hacer la cena o simplemente estaba ordenando la habitación.
Moraleja de hoy: Madre solo hay una, pero los padres también existen.

venerdì 3 febbraio 2012

L'ora della nanna, difficile e piena di domande


Siamo piuttosto contenti del lavoro che stiamo facendo come genitori, persino in quegli ambiti dove siamo evidentemente in difficoltà. Credo che il terreno più fangoso sia quello del sonno.

A oggi far addormentare Ambra è piuttosto impegnativo. Tanto al pomeriggio quanto la sera bisogna sdraiarsi con lei, leggerle un libro o ascoltare insieme una ninna nanna (non ce la faccio proprio a cantare, ma Ximena sì), e poi starle vicino fino a che non è profondamente addormentata. Se ti alzi troppo presto se ne accorge, si sveglia e bisogna ricominciare daccapo. Poi a metà notte si sveglia e immancabilmente chiede di venire nel nostro letto, dove dorme beata fino al giorno dopo.


Altri bambini, tra cui i figli di molti amici, hanno un comportamento ben diverso. Penso a quelli che vanno a letto e dopo qualche minuto con mamma o papà di addormentano da soli e tirano fino a mattina. Non ho ancora capito però quanto è difficile ottenere questo risultato (ci torno più avanti).

Il "problema" se così si può chiamare è che portare la bambina a dormire è ancora molto impegnativo, quanto e più di quanto era piccola. Ci vanno dai dieci ai novanta minuti. Se si fa lunga ci siamo giocati l'unico momento che abbiamo come coppia durante la giornata. Perché se esci dalla camera della bambina alle 23.00 difficilmente hai voglia di fare qualsiasi cosa che non sia andare direttamente a letto o al massimo sonnecchiare davanti alla TV. Comunque è un caso eccezionale; di solito che la caviamo entro le 21.30, 22 al massimo. Qualche volta persino alle 21.00 è già tutto fatto.

Anche i vantaggi di questa situazione sono chiari. Ambra è una delle poche bambine della sua età che dorme ancora al pomeriggio, a scuola e a casa. Anzi a casa supera ancora le due ore. La sera si addormenta entro le 21.30 – tranne alcuni casi eccezionali, e dorme serenamente. Anzi, direi che lascia dormire anche noi abbastanza bene, salvo la sveglia di mezzanotte e il cambio letto.

Risultato: la mattina siamo sempre abbastanza riposati. E questo accadeva anche quando era piccola.  Così arriviamo al perché siamo in questa situazione: piuttosto che lottare per insegnarle "buone" abitudini di sonno abbiamo sempre preferito dormire bene, tutti e tre.

Non so se abbiamo fatto bene, perché non ho idea di quando Ambra deciderà di dormire nel proprio letto come una bambina grande – e sinceramente non escludo che tra cinque o sei anni saremo ancora nella stessa situazione. Quando era piccola però ci siamo posti alcune domande:

1)   Quanto è importante l'educazione al buon sonno, e che cos'è esattamente?
2)   È più importante per me dormire abbastanza ore, oppure insegnare a mia figlia ad addormentarsi da sola e dormire nel proprio letto?
3)   Siamo disposti a dormire con lei, pur di dormire?
4)   Siamo disposti a usare metodi che non condividiamo, e che ci faranno soffrire, per raggiungere il risultato di farla dormire nel suo letto?

Il quarto punto rimanda ad alcuni metodi, consigliati da pediatri famosi in tutto il mondo, si riassumono in "se piange perché vuole compagnia, lascialo piangere fino a che non la smette". Ci abbiamo provato ma non ha funzionato: Ximena non riusciva a reggere che qualche minuto, e di conseguenza io non ho mai potuto mettermi alla prova.  Ma dubito che avrei potuto durare molto tempo.


Abbiamo preferito assicurarci che Ambra fosse sempre serena. Non volevamo che si addormentasse con la paura di essere stata abbandonata dai genitori. Forse abbiamo sbagliato, perché tanti bambini che hanno subito questo metodo stanno benissimo. Forse è meglio superare quel trauma da piccolissimi. Forse tra qualche tempo pagheremo un prezzo altissimo per la nostra scelta, che è tutta emotiva.

Forse forse forse. Abbiamo preferito investire nell'immediato, nel dormire ben tutti. Questo è quanto. Ora il momento della nanna è difficile, non posso negarlo, ma non abbiamo ancora considerato la possibilità di fare qualcosa per cambiare quest'abitudine. Tutto sommato riusciamo a vivere bene anche accompagnando Ambra a dormire, e anche se lei passa la seconda metà della notte nel nostro letto.

Morale della favola: non c'è un "giusto o sbagliato" nella nanna del bambino. C'è l'equilibrio che ognuno di noi è disposto a stabilire.